La tierra que hemos heredado y la que hemos de heredar


Hoy vamos a hablar quitando todo elemento que pueda confundir, puesto que he recibido muchos mensajes, incluso uno que estaba repleto de links, todavía no entienden cual es el significado de la palabra, pero creo que con esto, de la forma en que lo diré hoy, no podrá

Nuestro Hogar
Nuestro Hogar

quedar ninguna duda. Vamos a quitarle a nuestra explicación todo misterio, toda dualidad y vamos a centrarnos en nuestro planeta, ni siquiera hablaremos de cuerpos “celestes”, vamos a despojarlo de elementos “religiosos”  y vamos a ver las cosas como la verían unos espectadores venidos de otro mundo. Comencemos a mirar nuestro planeta, nuestra casa, el cual se formo por la interacción de los cuatro elementos básicos, el fuego, la tierra, el aire y el agua. Estos dos últimos, el aire y el agua han sido los que han modelado el perfil de la tierra desde sus inicios, desde siempre. El fuego ha contribuido como un elemento creador al formar “islas” con la piedra que se funde en cada erupción volcánica. La tierra ha sido la plataforma en donde se han desarrollado los fenómenos por la mezcla e interacción de los cuatro elementos fundamentales, produciendo una cantidad más que considerable de reacciones químicas, físicas,  dando lugar a la vida. Imaginemos por un instante como pudo verse la tierra, nuestro hogar en sus primeros años, en donde no existía la contaminación, el aire era fresco y limpio, el agua cristalina y pura, una fuente para el desarrollo de una gran gama de especies, como sabemos el fuego es visto de dos formas, la más común es imaginar una llama, la otra como fuente de calor, la radiación por los rayos solares. Sin calor y sin luz hubiese sido difícil o imposible el desarrollo de la vida, la fotosíntesis y muchos “procesos naturales” que ahora conocemos, los cuales pueden darse solo con y sin la presencia del sol. Comencemos a ver al planeta tierra como un ser vivo, el que se ha estado componiendo y descomponiendo desde su formación, ahora ¿ Qué le ha hecho el hombre? A decir verdad de todo. Nuestra especie ha depredado el planeta, al punto que hemos provocado la extinción de muchas especies de animales, plantas, nuestra presencia es nociva y destructora, miremos la cadena alimenticia y un pequeño ejemplo, el hombre se alimenta de la vaca, esta del pasto, el pasto se nutre de la tierra, ahora viene el hombre y contamina la tierra, el pasto deja de existir, por consiguiente la vaca de la que se alimenta el hombre desaparece al no tener más su fuente de sustento, se ha extinto, se ha roto el puente en la cadena, pero el hombre es omnívoro, no solo de la vaca puede comer, busca una nueva forma de alimentarse ahora come hiervas, raíces, se muda a otra parte del planeta siguiendo el cauce de los ríos, ya que sin  agua le sería imposible la existencia. Pero está “especie” es como una plaga (los humanos), se instala un tiempo en un área específica, al agotar los recursos se mueve a otra área y así sucesivamente hasta llegar a nuestros días. Pensemos, ¿cuántas especies hemos desaparecido o borrado de la faz de la tierra durante nuestra supremacía en el planeta como especie pensante?. Siempre he dicho que este “don“, el de razonar, el de pensar es y será el que nos conduzca a nuestra propia extinción. Con nuestros inventos hemos ido contaminando, con el ingenio nace la ingeniería, causante mayor de la extinción de múltiples especies. El “pensante” llega a una zona, la urbaniza, trastoca todos los elementos del paisaje, si existe un río que nos interrumpe los trabajos, lo desviamos, le “robamos” su cauce natural. Construimos y en cada construcción vamos dejando sin hogar a otras especies, las que tendrán que luchar por sobrevivir, le hemos quitado su hábitat, le hemos robado su territorio, desviamos el río sin pensar que es o era fuente de vida para muchas criaturas que están a lo largo del antiguo cause, hemos hecho un completo desastre ecológico, las obras de mitigación nos han salido sobrando, y está practica la llevamos haciendo desde hace unos millones de años, en estos momentos no recuerdo cuantas especies se extinguen en el mundo a diario, por nuestra forma de pensar, de robar, le quitamos la piel a otros seres, para vestirla nosotros. Hablamos de sequillas cuando hemos sido como especie la depredadora de los bosques, que a su vez y gracias a su vegetación retienen el agua, escurriendo poco a poco hasta que llegan a la cuenca de un río. Cuando el sonido, primero del hacha después de la motosierra acaban con un bosque, la superficie antes cubiertas de hojas, líquenes, ramas, y materia natural orgánica, desaparece y  comienza nuevamente el viento a modelar el nuevo paisaje, uno erosionado, que no retiene agua, de suelo endurecido, que al momento de llover escurre inmediatamente pues ya no tiene su capa vegetal, produciendo por el volumen de la precipitación, grandes inundaciones, otro fenómeno que se manifiesta gracias al “don” y es la sequilla, el agua se drena con tal rapidez, porque el bosque ya no está, ha dejado de existir, se extinguió.
Es aquí donde comenzamos a decir que la furia de Dios es la causante, pero mientras pensamos en esto, avanzamos aguas abajo, donde todavía hay bosque, como el que acabamos de desaparecer de la faz de la tierra, nos instalamos en esa zona, nos apoderamos de todos sus recursos, comenzamos nuevamente con hachas y motosierras a talar un nuevo “bosque”, hasta que ocurre lo mismo que hicimos anteriormente, desaparecemos como magos los árboles, y mueren las especies que en el habitaban. Y así sucesivamente vamos cavando nuestra tumba, provocando por medio de nuestro “don” la muerte, inundaciones, sequillas, esta última porque ya no hay forma de retener el agua en la zona que por los momentos estamos habitando, se escurre a gran velocidad, dejando la cuenca seca, y por si nos parece poco, el agua que nos queda en la cuenca se evapora, formando nubes de lluvia, que en la mayoría de veces son llevadas por el viento a otros lugares, empeorando así nuestra situación. “El agua” es fuente de vida, y los humanos la estamos desapareciendo ó la estamos contaminando. El planeta tierra es un hermoso lugar para vivir, lastima que no podemos apreciar lo que sin merecerlo hemos recibido.
Hay personas que en su manera de pensar tan mercantilizada, ven un bosque, no con ojos de quien admira su belleza, su paisaje, un sitio en donde se   respira aire limpio, puro, sino que en dólares, la belleza la ven por la cantidad de árboles a talar, el negocio del siglo, bolsas llenas de dinero, más no piensan que el sonido de un árbol al caer es como el martillazo que hunde el clavo de su ataúd, el “empresario” depredador no razona que es parte de esté mundo, y que la naturaleza le pasará no solo a él la factura, sino a todos como especie.

LA TIERRA SE DESTRUYE Y RECONSTRUYE ASÍ MISMA

Avanzaré en lo que será otro tema de debate, el supuesto de que la tierra como ente de vida se destruye cuando la carga de daños llega a su límite, para luego volver ya limpia, a sus inicios, en los cuales la vida comienza nuevamente a florecer, claro que las especies no son ni serán las mismas.

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