El amor y la Fe


Un cambio de actitud presupone un cambio en nuestras creencias, en una fe renovada, y ¿Qué es la Fe? La fe como pudieran definirla varios padres, es la creencia en algo que no se ve, pero se sabe que existe, o en un suceso que ha de pasar, aún sin que exista explicación científica.

La fe nos libera
La fe nos libera

Los científicos han sido una parte muy importante para la Fe, pero al mismo tiempo una piedra en el camino, la fe y la ciencia no tienen puntos en común. Dice Jesús, que si el hombre tuviera un poco de fe, aunque sea del tamaño de una semilla de mostaza, esté tendría el poder de decirle a una montaña échate al mar y esto sería hecho. Además, todo lo que puede explicarse por medio de la ciencia, no es ningún milagro de fe.
En la actualidad hemos perdido todo lo que pueda comunicarnos con Dios, nuestras vidas pasan pendientes de las mil y unas cosas de lo que “puede ocurrir en esté mundo”. Saben, a mi todavía me habla una vocecita interior, hablando con un padre me dijo que esa vocecilla era nada más y nada menos que el espíritu Santo, que durante mi camino en la vida está me hablaría, claro mientras fuera por el buen camino, además sirve como una alerta, porque cuando dejamos de oírla o su “voz” es cada vez más débil, eso nos indica que nos estamos alejando del buen camino, es cuando debemos hacer un alto, para analizar nuestro mundo, cada quien tiene un mundo interno, que puede cambiar de un momento a otro, pero nuestro Espíritu Santo nos cuida y nos da una alerta cuando nos estamos desviando del sendero que nos conduce al encuentro con nuestro Creador.
El día que aceptemos nuestra muerte como parte de nuestra vida, y como el principio de la “verdadera” vida, estaremos listos espiritualmente, viviendo en fe, sin temor y sobre todo en una gran paz, la que nos permitirá seguir trabajando o haciendo las cosas hasta el último día, siempre alegremente, porque hemos comprendido que a donde nos dirigimos es a nuestro verdadero hogar. A nuestro encuentro con Dios. Espero que todos lleguen a sentir esa alegría. Una vez me dijeron, que si no estaba preocupado por mi hijita? A lo cual respondí, que Dios cuidaría de ella, y que conmigo o sin mi crecería, que nada le iba a faltar, y eso lo puedo declarar en publico, nada le faltará, Dios velará porque sea feliz. Es por ello que voy dejando migas en el camino, las cuales podrá seguir, afortunadamente adoro escribir, y se que de mis migas estarán listas y esparcidas para cuando ya no esté más en este mundo, pero como les digo, vivir feliz hasta el último día, aprovechar que Dios nos ha regalado tiempo, y olvidarse del “ya para que” porque nuestro espíritu no es de derrota, es de triunfo, y ese (triunfo) es gracias a nuestro Creador que lo alcanzaremos. Pidámosle a Dios, pero de buena manera, no como quien exige caprichosamente algo, y si ya no escuchamos esa vocecita en nuestro interior, oremos, que poco a poco despertará, más rápidamente si nuestros actos reflejan la paz interna de cada uno de nosotros.

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